
¿Por qué cientos de aves fallecen cada año en la costa atlántica europea?

Entre las rocas y las algas yace un ave intacta, que parece dormida. Pero como cientos de animales cada invierno, esta arao común ha terminado su vida varado en las playas atlánticas europeas.
La mortalidad avícola es un fenómeno con causas múltiples que inquieta tanto a defensores del medio ambiente como a científicos.
El año pasado, más de 800 aves, principalmente araos comunes pero también alcatraces y gaviotas tridáctilas, fueron encontradas muertas en las playas francesas.
Y este invierno boreal fueron 167 los hallazgos macabros en la costa occidental francesa.
Estas cifras están lejos de los 42.000 cadáveres encontrados a lo largo de todo el litoral europeo en 2014, un año excepcional, pero la recurrencia del fenómeno preocupa.
"Es muy variable de un año a otro, pero siempre se cuentan por cientos, y para algunas especies ya vulnerables, esta repetición no es insignificante", explica Elisa Daviaud, responsable de proyectos en la Liga para la Protección de las Aves (LPO) de Poitou-Charentes.
Ese es el caso del arao común, clasificado como "vulnerable" en Francia, con menos de 1.000 parejas.
- Hidrocarburos y molinos -
Desde mediados de diciembre hasta mediados de marzo, esta activista, junto a otros voluntarios, recorre cada dos semanas la playa de Grenettes en la comuna de Sainte-Marie-de-Ré, en el marco del programa europeo Life SeaBil, destinado a investigar esta mortalidad y evaluar la salud de las costas francesas, españolas y portuguesas.
"Las aves son buenos indicadores en este sentido, porque son particularmente sensibles a la contaminación", explica la naturalista.
Determinar la causa de su muerte sin embargo requiere a menudo una autopsia.
Por eso, cada cadáver es sometido a un protocolo, con varios parámetros que deberán completarse en una aplicación (lugar del descubrimiento, estado de descomposición, rastros en el plumaje...), y debe ser congelado en un plazo de 24 horas antes de enviarlo al laboratorio.
"El año pasado, a nivel europeo, el 90% de las aves estaban contaminadas con plástico. Esto se encuentra en sus músculos, su sangre, su estómago", explica Cédric Marteau, director del departamento de Protección de la Naturaleza de la LPO.
En la isla de Ré, el plástico representa "menos del 10%, pero casi la mitad de las aves presentan rastros de hidrocarburos", causantes de la pérdida de impermeabilidad, explica Elisa Daviaud.
"A partir de cierto porcentaje de plumaje contaminado, están condenadas y mueren de hipotermia", señala la joven.
- "Golpe de gracia" -
Otra explicación que se baraja para estas muertes, y su gran variabilidad, está relacionada con las tormentas. Fueron la principal causa de la alta mortandad de 2014.
"Los fuertes vientos o lluvias no matan a las aves, ellas saben resistir las inclemencias del tiempo. Pero para un animal ya debilitado por otros factores, esto podría ser el golpe de gracia", indica Marteau.
El oleaje, los vientos adversos y la agitación del agua dificultan el acceso al alimento y reducen las posibilidades de descanso para las aves marinas.
"Muchas de las aves aparecen muy delgadas. La mayoría son jóvenes ejemplares de entre 6 y 8 meses. En esta etapa, suele tratarse de aves que aún no logran alimentarse correctamente", subraya Elisa Daviaud.
El año pasado, la ONG Sea Shepherd constató que las aves fallecidas mostraban un peso más de un 25% inferior al normal.
La ONG atribuyó esto a una "conjunción" entre la sobrepesca, que priva a las aves de sus presas, y el cambio climático, que aumenta la violencia de las tormentas.
Otras hipótesis: las epidemias de gripe aviar, que afectan gravemente a los alcatraces, las redes de pesca, así como los molinos de viento.
"Se ha comprobado que además de los riesgos de colisión, [los molinos] perturban los corredores migratorios contribuyendo a desviar a las aves de su ruta inicial con el consiguiente riesgo de agotarlas aún más", explica Daviaud.
Una perspectiva que considera preocupante ya que cinco parques eólicos marinos podrían surgir frente a las costas de la región francesa de Charente-Maritime de aquí a 2050.
N.Johns--TNT